…acerca de

Natalia Permyakova, Navka - nombre artístico,  es una artista española cuya práctica pictórica se sitúa entre la figuración y la abstracción, explorando la manifestación del subconsciente a través del color y el gesto. Su obra combina figuras humanas, animales y fantásticas que emergen de campos cromáticos vibrantes, revelando relaciones simbólicas, jerarquías emocionales y tensiones internas.

Rusa de nacimiento, española de nacionalidad, se formó como estudiante visitante en la Facultad de Bellas Artes de la UCM (Madrid) y en la Universidad Nacional de Arte de Bucarest (UNARTE),  ha desarrollado su carrera entre España y Europa del Este. Ha expuesto en instituciones y galerías, entre las que se destacan Fundación Jorge Alió (Alicante, 2023), MGEC (Marbella, 2019), Galería Yuri López Kullins (Madrid, 2017) y El Puerto Ibérico (Bucarest, 2015). Ha sido reconocida con certificados de mérito artístico por el Luxembourg Art Prize (2022 y 2023) y residencias como The Quarantine (2024).

Su trabajo explora la emergencia de la figura desde el gesto, pero siempre articulada con el color como campo estructural que vibra y  que antecede a la forma y genera la atmósfera psíquica de cada obra. Este enfoque permite que cada cuadro se conciba como una experiencia humana revelada, no planificada, donde la sensibilidad acumulada y la madurez artística convergen.

…cada artista es un mundo

Ser artista es una forma de hacer y de pensar, no una cantidad de horas. Si alguien produce obra con intención, coherencia y una investigación detrás, es artista.

Quiero hacer pintura que tiene un diálogo continuo entre pasado y presente, que tolera esa conversación sin agotarse, que admite nuevas lecturas sin perder su esencia, que tenga su capacidad de contener contradicciones. Puede ser  hermosa y terrible, luminosa y sombría, simple y compleja al mismo tiempo. Esa ambigüedad la hace inagotables. 

“Soñar es fácil, crear es otra historia”

Tener una idea brillante es como enamorarse a primera vista: te acelera el pulso, te sientes invencible, y por un rato crees que el universo conspira a tu favor. Pero cuando baja la espuma, empieza el trabajo de verdad: concretar, producir, corregir, sostener la energía. Ahí es donde uno se desinfla. El entusiasmo inicial da paso a la inercia, el miedo o la pereza disfrazada de “perfeccionismo”. La idea queda guardada en un cuaderno o en un archivo llamado “proyecto final versión definitiva 3” que nunca se abre.  En otras palabras, soñar es gratis, pero realizar cuesta sudor, disciplina y una dosis incómoda de realidad.

…algo más

La verdad es que la inspiración llega cuando la acción ya ha empezado. La ejecución —esa palabra tan poco sexy— es la que genera movimiento, y el movimiento trae nuevas ideas. La ejecución rápida y coherente no significa improvisar, sino aprovechar el impulso mientras está vivo. La ejecución no se trata de un único acto grandioso, sino de una cadena de decisiones pequeñas que sostienen un propósito mayor. Es el paso del deseo a la estructura, de la intuición a la constancia.

El arte se oxigena cuando deja de rendir cuentas.

No todo lo que hago estoy mostrando. El proceso también necesita intimidad. Crear sin público, sin pensar en el “me gusta”, ni en el precio, sin testigos hace aparecer lo más tuyo.

Ser autentico no garantiza aplausos.

Pero, fingir para encajar cansa más que esperar tu momento. La autenticidad no busca gustar: busca durar. El público cambia, la moda pasa. Tu verdad no.

Lo que callas también inspira.

Hay cosas que no sabes decir, pero tu obra las grita.  Eso también es comunicación.  No todo se explica.  A veces, el arte dice lo que tú no te atreves a pronunciar.  Y eso, precisamente, es lo que lo hace necesario.

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